Thursday, October 13, 2016

INTRODUCCION A LA DOCTRINA DE LA PERFECTA OBEDIENCIA DE CRISTO


Introducción a la doctrina de la obediencia activa y pasiva de Cristo del Comité de educación Cristiana de la Iglesia Presbiteriana Ortodoxa en respuesta a la Vision Federal. Esta introducción pone las bases de lo que se entiende como justificación en la teología reformada. Más adelante publicaré lo que es la obediencia pasiva y activa de Cristo. Recomendado como lectura teológica para estudiantes de la Reforma e interesados.


D. La perfecta obediencia de Cristo

D.1.  Introducción.

En las secciones anteriores se han discutido cuestiones que, si permanecen solas, serían enteramente malas noticias. Dios demanda perfecta obediencia a su ley, sin embargo, ninguna persona es capaz de obedecer debido a la innata corrupción moral.
La buena noticia del Evangelio, sin embargo, anuncia que Dios, en Cristo, ha hecho por nosotros lo que no podíamos hacer por nosotros mismos. El Señor Jesucristo, como la encarnación del Dios-Hombre, ha soportado tanto la maldición de nuestro pecado y ha obedecido a la perfección los requisitos de la ley.

Estas dos verdades corresponden al tradicional lenguaje teológico de Cristo: la obediencia "pasiva" y "activa". En Ga 4, 4 Pablo escribe que Cristo fue "nacido bajo la ley." Esta declaración indica, con maravillosa brevedad, lo que implicaba la obra redentora de Cristo. Decir que Cristo se convirtió "bajo la ley" llama la atención, pues estar "bajo la ley" es precisamente el estado del que hemos sido redimidos y al cual Pablo advierte que nunca debemos regresar (Gal 4:21; Romanos 6: 14-15).

¿En qué condición pone eso a Cristo? En primer lugar, pone a Cristo bajo la maldición de la ley, que culminó en su crucifixión. Estar bajo la ley implica una maldición para Cristo, porque él estaba en el lugar de los pecadores, cuyo fracaso de obedecer toda la ley trajo maldición (Gal 3:10, 13).

Además, sin embargo, estar "bajo la ley" significa que para vivir hay que cumplir la ley (Gal 3,12); esto significa que el hombre es justificado de acuerdo con la obligación de realizar toda la ley (Gal 5: 3-4).

Para ser justificado y vivir, entonces, Cristo tuvo que rendir obediencia positiva a las demandas de la ley. El hecho de que fue justificado y vive en la gloria eterna indica que Cristo, de hecho, cumplió la ley perfectamente. Y esto lo hizo por nuestra redención (Ga 4, 5).

La relación entre la obediencia activa y pasiva de Cristo no debe ser mal interpretada. La vida de Cristo no se divide en un período de obediencia activa seguida por un período de obediencia pasiva. Más bien, Cristo obedeció positivamente los preceptos de la ley desde el principio de su vida hasta su final, y soportó la maldición de la ley de principio a fin. Por otra parte, los términos "activos" y "pasivos" no deben ser tomados como antónimos, como si Cristo era "pasivo", es decir inactivo, como simplemente dejó que los acontecimientos le sucedieran a él. Al contrario, Cristo fue "activo", incluso en su ocaso a la muerte (Juan 10:18).

El término "pasivo" debe ser tomado en el sentido de la palabra en Latin, passus de donde nuestra palabra en Inglés se deriva: 
la obediencia pasiva de Cristo es su sufrimiento obediente.
Muchos intentos recientes para revisar la doctrina de la justificación han cuestionado estas verdades. 

Los proponentes de la Visión Federal (VF)  normalmente han reafirmado la doctrina de la obediencia pasiva de Cristo, el llevar el castigo por el pecado humano. Algunos defensores de la Nueva Perspectiva de Pablo (NPP), sin embargo, han sido menos que claros en su afirmación, incluso de este punto.

Lo que es cierto es que la mayoría de las personas asociadas con la VF y la NPP parecen compartir una antipatía común hacia la doctrina de la obediencia activa de Cristo. Entre los escritores de la NPP, por ejemplo, N. T. Wright ha hecho sus objeciones claras. Y algunos dentro de la VF y otros círculos reformados, como Rich Lusk, James Jordan, Norman Shepherd, y Andrew Sandlin, han criticado esta doctrina. Estos autores afirman la obediencia activa sólo en el sentido de que la vida sin pecado de Cristo y adherencia a la ley lo califica para ser el sacrificio sin mancha por el pecado.

A la luz de estos desafíos contemporáneos, la iglesia debe reafirmar su compromiso tanto con la obediencia pasiva y activa de Cristo, que fue hecho bajo la ley para nuestra salvación.  El llevar la maldición de la ley realmente satisfizo  la justicia divina como castigo por nuestro pecado y su obediencia cumplió los requisitos de la ley de verdad como mérito para nuestra aceptación ante Dios.

"Este oficio [de mediador y fiador] el Señor Jesús de muy buena gana se comprometió; el cual pudo desempeñar, fue hecho bajo la ley, y lo cumplió perfectamente.... El Señor Jesús, por su perfecta obediencia y sacrificio de sí mismo, el cual, por medio del Espíritu eterno, ofreció una vez para Dios ha satisfecho plenamente la justicia de su Padre; y comprado, no sólo la reconciliación, pero también una herencia eterna en el reino de los cielos."(WCF 8,4-5)
Los teólogos Reformados y los estándares Confesionales desde Calvino hasta nuestros días han profesado esta doctrina como elemento central del evangelio.


Trad. Caesar Arevalo

REFERENCIAS
-Reporte del Comité sobre la Educación Cristiana de la Iglesia Presbiteriana Ortodoxa http://opc.org/GA/justification.pdf


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