LA VERDAD

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Thursday, October 27, 2016

CALVINO Y EFESIOS 2:8-9



INTRODUCCION

No solo el romanismo mal interpreta la doctrina de la salvación por gracia a través de la fe, pero también los modernos movimientos de la Nueva Perspectiva Paulina (NPP) y la Visión Federal (VF) ambos de las cuales encajan en la teología Romanista, a estos se auna algunos predicadores populares que enfatizan que la salvacion es condicionada a “la continua obediencia” durante toda la vida, esto no es evangelio ni mucho menos la salvación que enseñó Pablo. A continuación leamos el comentario de Calvino sobre Efesios 2:8-9, en donde expone lo que estos textos significan, refutando al mismo tiempo la hermenéutica papal de la función de las obras en la salvación. El mismo argumento se aplica a la NPP y a la VF.

COMENTARIO DE JUAN CALVINO SOBRE EFESIOS 2:8-9

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
no por obras, para que nadie se gloríe.

8. Porque por gracia sois salvos. Se trata de una inferencia a partir de las declaraciones anteriores. Al tratarse de la elección y del llamamiento eficaz, llega a esta conclusión general, que ellos habían obtenido la salvación por la fe sola.

En primer lugar, Pablo afirma, que la salvación de los Efesios fue enteramente la obra, la obra de la gracia de Dios. Pero también, ellos habían obtenido esta gracia por la fe. Por un lado, tenemos que mirar a Dios; y, por el otro, al hombre. Dios declara, que no nos debe nada; por lo que la salvación no es una recompensa o retribución, pero más bien una gracia no mezclada.

La siguiente pregunta es, ¿de qué manera los hombres reciben la salvación que les es ofrecido por la mano de Dios? La respuesta es, por la fe; y por lo tanto se llega a la conclusión de que nada relacionado con ella es de nosotros.

Si, por parte de Dios, es por gracia sola, y si no traemos nada más que la fe, la cual nos despoja de todo elogio, se deduce que la salvación no viene de nosotros.

¿No debemos entonces estar en silencio sobre el libre albedrío, y las buenas intenciones, y las preparaciones imaginarias, y los méritos y satisfacciones? No hay ninguno de éstos que no pretende tener una cuota de alabanza en la salvación de los hombres; (debemos rechazarlos) para que la alabanza de la gracia no sea disminuida, como Pablo hace ver.

Cuando, por lado del hombre, el acto de recibir la salvación consiste en la fe sola, todos los demás medios, en la que los hombres están acostumbrados a confiar, son descartados.
La fe, entonces, trae un hombre vacio a Dios, para que pueda estar lleno de las bendiciones de Cristo. Y así, añade, no de vosotros; alegando nada para sí mismos, para que puedan reconocer a solo a Dios como el autor de la salvación.

9. No por obras. En lo que había dicho, que la salvación de ellos es por gracia, ahora se afirma, que "es el don de Dios." En lo que había dicho, "no de vosotros," dice ahora, "no por obras ."

Por lo tanto vemos que el apóstol no deja nada a los hombres para la adquisición de la salvación. En estas tres frases, - no de vosotros, - pues es don de Dios, - no por las obras, - abarca la sustancia de su larga discusión en las epístolas a los Romanos y a los Gálatas, que la justicia nos viene de la misericordia de Dios solamente, - se nos ofrece en Cristo por el evangelio, - y es recibida por la fe sola, sin el mérito de las obras.

Este pasaje proporciona una refutación fácil a la cavilación perezosa en la que los papistas intentan evadir el argumento de que somos justificados sin obras.

Pablo, ellos nos dicen, está hablando de ceremonias. Sin embargo, la presente cuestión no se limita a una clase de obras. Nada puede ser más claro que esto: Toda la justicia del hombre, que consiste en las obras, - o mejor dicho, todo el hombre, y todo lo que se pueda ser de su propiedad, se deja de lado.

Debemos prestar atención a la diferencia entre Dios y el hombre, - entre la gracia y obras. ¿Por qué Dios debe ser contrastado con el hombre, si la controversia está relacionada nada más con las ceremonias (como argumentan los papistas) ?

Los papistas mismos se ven obligados a reconocer que Pablo atribuye a la gracia de Dios toda la gloria de nuestra salvación, pero tratarán de acabar con esta admisión por otro artificio. Este modo de expresión, nos dicen, se emplea, porque Dios concede la primera gracia. Realmente es absurdo imaginar que puedan tener éxito de esta forma, ya que Pablo excluye al hombre y su capacidad máxima, - no sólo desde el comienzo, pero en todas partes, - de toda la obra en la obtención de la salvación.

Pero todavía es más absurdo pasar por alto la inferencia de los apóstoles, para que nadie se gloríe. Algún espacio (dicen ellos) debe permanecer siempre para dar la gloria al hombre, en tanto que, independientemente de la gracia, los méritos no son de alguna utilidad.


(De esta forma) la doctrina de Pablo es derrocada, al menos que todo el elogio se le de sólo a Dios y a su misericordia. Y aquí hay que anunciar un error muy común en la interpretación de este pasaje. Muchas personas restringen la palabra “don” para la fe sola. Pero Pablo sólo está repitiendo en otras palabras el antiguo sentimiento de la fe. Su significado no es que la fe es el don de Dios, pero que la salvación es dada a nosotros por Dios, o que la obtenemos por el don de Dios.


Trad. Caesar Arevalo
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