Friday, February 27, 2015

LOS ATRIBUTOS DEL GOBIERNO LEGITIMO POR T. SPROULL ( Un Extracto).





El siguiente extracto es del sermón predicado por el Rev. Thomas Sproull (1803-1892) en 1876 en la Iglesia Presbiteriana Reformada en Pennsylvania. El tema del sermón fue “Los Atributos Legitimos del Gobiernor Civil.” El tema es tan relevante hoy como lo fue en ese entonces, y no solo se limita a la joven nación Americana, pero sus principios Bíblicos se aplican a cualquier otra nación.  Sproull en forma coherente y magistral, desarrolla punto por punto los principios detrás del gobierno que honra y reconoce a Dios como el fundamento para un gobierno civil puesto por Dios, aprobado por el pueblo, y escogido por sus ciudadanos en el ejercicio de sus derechos políticos. El fragmento siguiente es el principio número 2 “La sujeción a la autoridad de Jesucristo como Mediador.”


The Attributes of Legitimate Civil Government:
A Sermón por Rev. Thomas Sproull, DD”

2. La sujeción a la autoridad de Jesucristo como Mediador.

A la cabeza de la dispensación revelado al hombre después de la caída, el Hijo de Dios como mediador, fue colocado. La autoridad con la que él fue investido fue proporcional a la magnitud de la obra a la cual él fue nombrado hacer. Fue una obra universal. Menos de esto no habría sido de provecho para reducir una provincia rebelde a la sujeción [a Dios] y reparar el daño y la ruina producida por el pecado; y menos que esto no habría sido una recompensa adecuada para el grandioso logro. Antes de que él ascendiera a la diestra del trono de Dios, él afirmó su supremacía con una don divino [del Padre] sobre todas las cosas: "Todo poder me ha sido dada en el cielo y en la tierra" (Mat. 28:18) Y a esto el Espíritu Santo da testimonio por el apóstol: "Y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia."(Efe. 1:22)

A partir de este ilimitado derecho de dominio dado a Jesucristo, sigue por una innegable inferencia, que las naciones son sus súbditos. La naturaleza del gobierno por la que los diversos órdenes están bajo su dominio y se rigen, está en la adaptación a su posición en la escala de los seres creados. Las criaturas inanimadas e irracionales se rigen por las leyes en armonía con su naturaleza y condición. Los sujetos morales se rigen por leyes morales consistentes en órdenes y prohibiciones sancionadas y aplicadas por las recompensas y sanciones. Dentro de este vasto alcance del dominio ilimitado, nos encontramos con las naciones ocupando un espacio no inconsiderable, y con no poca posición importante. A menos por la autoridad que confiere esta subvención sin restricciones de poder, las naciones están exceptuadas, ellas están sujetas al gobierno mediador [de Cristo]. Pero para tal excepción ninguna razón puede imaginarse, y de eso no hay la más remota alusión en la palabra de Dios. Lejos de esto, tenemos línea por línea, confirmando esta importante verdad [que las naciones están sujetas a Cristo].

Hay títulos reales dados a Jesús Cristo, que no tendría sentido si las naciones no fueran los súbditos de su autoridad mediadora: "El gobernador entre las naciones"(Sal.22:28),"Rey de las naciones." (Jer. 10:7), "El bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes y Señor de señores." (1 Tim. 6:15) "El príncipe de los reyes de la tierra" (Apoc. 1:5).  Las naciones están ordenadas a someterse a él. "Sé sabio, pues, ahora, oh reyes... Ser instruidos, jueces de la tierra servir al Señor con temor, y alegraos con temblor Honrad al Hijo, para que no se enoje" (Sal. 2:10-12), "El Padre dio todo el juicio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre." (Juan 5:22-23).


 Él castigará a las naciones rebeldes: "La nación y el reino que no te sirviere perecerá, y los reinos se desperdicia por completo." (Isaías 60:123). "Los quebrantarás con vara de hierro; tú les lanzarse en pedazos como vasija de alfarero." (Salmos 2:9) “ El Señor está a tu diestra herirá a los reyes en el día, de su ira" (Salmos 110:5). Es una promesa que las naciones deberán someterse a su autoridad. "Todos los reyes se postrarán delante de él, todas las naciones le servirán." (Salmos 72:11). "todas las naciones vendrán y adorarán delante de ti." (Apoc. 15:4).

La autoridad de Jesús Cristo es suprema sobre las naciones, exige su sometimiento incondicional a él. Negarse a hacer esto implica que son sus enemigos. En este punto, su propia declaración se da en una parábola en un lenguaje de un significado inequívoco. "Sus ciudadanos lo odiaban, y enviaron tras él, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros." (Lucas 19:14). De éstos, dice, ver. 27, "aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y matadlos delante de mí."

¿Pueden los cristianos incorporarse con un gobierno que se niega a someterse a él, cuyo derecho a gobernar sobre las naciones descansa sobre un fundamento tan inamovible? [Todo gobierno] Al profesar el nombre de Cristo, se entregan completamente a él. Consistentemente con esta entrega sin reservas a él, ellos deben ver que las organizaciones nacionales de los cuales ellos son una parte están en sujeción voluntaria a él teniéndolo a él como su Rey y Legislador. El gobierno que hace esto lleva a cabo un acto de obediencia agradable a Dios, y se aseguran a sí mismos los beneficios que se derivan de su favor y aprobación: "Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor, y el pueblo á quien escogió por heredad para sí." (Salmos 33:12).


Comentario y traducción por Caesar Arevalo

FUENTE:  http://www.covenanter.org/TSproull/archite.htm



Tuesday, February 24, 2015

CREDOS, CONFESIONES: DEFINICION Y ORIGEN






El gran teólogo e historiador Reformador Protestante Philip Schaff  (1819-1893) quien pasó la gran parte de su vida adulta viviendo y enseñando en muchos seminarios teológicos de los Estados Unidos, escribió muchas obras históricas entre las más importantes están sus volúmenes de  Historia de la Iglesia Cristiana y los Credos del Cristianismo, este ultimo de alrededor de 1,000 páginas. A continuación compartiré con ustedes la traducción que hice de la sección de su obra acerca de los Credos, “Nombre y Definición” y “Los orígenes del Credo.”

NOMBRE Y DEFINICION

Un Credo, o Regla de fe o símbolo es una confesión de fe para uso público o una forma de palabras poniendo con autoridad ciertos artículo de fe los cuales son considerados por los artífices como necesario para la salvación o al menos para el bienestar de la Iglesia Cristiana. Un credo puede cubrir todo el terreno de la doctrina y practica Cristiana, o contener solo tales puntos que son considerados fundamentales y suficientes o como han sido elaborados. Puede ser en una forma declarativa o interrogativa. Puede ser breve y popular como los Credos de los Apóstoles o Niceno para su uso general en las clases de catecismo y de bautismo, o más elaborado y teológico para ministros y maestros como  el estandarte de doctrina pública (como los libros simbólicos del periodo de la Reforma). En el último caso, una confesión de fe es siempre el resultado de una controversia dogmatica y mas o menos directa o indirectamente polémica oponiéndose  a los errores. Ellos incorporan la fe de las generaciones y los resultados mas valuables de las controversias religiosas. Todavía forman y regulan el pensamiento teologico y las enseñanzas de la Iglesias de la Cristiandad. 

LOS ORIGENES DEL CREDO

Fe, como todas las convicciones fuertes, tiene un deseo de pronunciarse así mismo como otros “de la abundancia del corazón habla la boca.” Yo creo, por lo tanto confieso (Credo, ergo confiteor). También existe un deber expreso, cuando somos recibidos en la membrecía de la iglesia cristiana, y en cada ocasión, el profesar la fe dentro de nosotros, para hacernos conocidos que somos seguidores de Cristo, y de guiar a otros a el por la influencia de nuestro testimonio. 

Este es el origen de los símbolos y credos Cristianos. Ellos nunca preceden la fe, pero lo presuponen. Ellos emanan de la vida interior de la iglesia, independientemente de la ocasión externa. Hubiera habido credos aun si no hubiera habido controversias doctrinales. En cierto sentido se puede decir que la Iglesia Cristiana nunca ha estado sin credo (Ecclesia, sine symbolis nulla). La formula bautismal, y las palabras de la institución de la Santa Cena son credos, estas y la confesión de Pedro anteceden el nacimiento de la iglesia Cristiana en el día de Pentecostés. La iglesia esta, realmente, no fundada en credos pero en Cristo; en ninguna palabra de hombre, pero en la palabra de Dios; sin embargo es fundada en Cristo en así confesada por los hombres, y un credo es la respuesta del hombre a la pregunta de Cristo. La aceptación del hombre y la interpretación de la palabra de Dios. Por lo tanto es después de la confesión de Pedro que Cristo dijo, “Tu eres roca y sobre esta roca edificare mi iglesia” como si dijera, “Tu eres el Confesor de Cristo y sobre esta confesión, como una roca inmovible, edificare mi iglesia.” Donde existe fe, existe profesión de fe. Así “como la fe sin obras es muerta”, así se puede decir que sin confesión es muerte.

Pero esta confesión no necesita siempre de ser escrita, mucho menos muchos menos reducida a una formula lógica. Si un hombre puede decir de su corazón, “creo en el Señor Jesucristo”, es suficiente para su salvación (Hechos 16:31), la palabra de Dios, aprehendida por una fe viva, el cual fundo la iglesia Cristiana, fue primeramente predicada oralmente y transmitida por los apóstoles,  luego expresada en las Escrituras del Nuevo Testamento, como un puro y inerrante registro para el tiempo venidero. Asi la confesión de fe, o credo, fue oralmente enseñada y trasmitida a los catecúmenos, y profesada en el Bautismo, muchos antes que se ponga en escrito.

Mientras la Disciplina Arcani , el sumario de la doctrina apostólica, llamada la “regla de fe.” o el credo fue mantenida confidencial entre los cristianos, y escondida aun de los catecúmenos hasta  la última etapa de la instrucción,  y así tenemos solo fragmentos en los escritos de los padres de la Iglesia ante-Nicenos. 

Cuando se levantaban controversias referente al verdadero significado de las Escrituras, se convirtió necesario dar una expresión formal a su verdadero sentido, para regular las enseñanzas públicas de la Iglesia, y protegerla del error. En este sentido, los credos fueron extendidos y multiplicados, aun en la extensión impropia de tratados teológicos y sistemas de divinidad.

La primera confesión Cristiana o credo es la de Pedro, cuando Cristo pregunto a los apóstoles, “¿Quién dicen que soy yo?” y Pedro hablando en el nombre de todos dijo, “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mat. 16:16). 

Esto se convirtió naturalmente en la sustancia de la confesión del bautismo, ya que Cristo es el objeto principal de la fe Cristiana. Felipe requirió del eunuco que simplemente confiese la creencia que “Jesús fue el Hijo de Dios.”  En conformidad con la formula bautismal, tomo una forma Trinitaria, tal vez en una formula tan simple como “Creo en Dios el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.” Gradualmente fue expandida por la tradición de otros artículos en las varias reglas de fe, en la cual la forma Romana bajo el titulo “el Credo de los Apóstoles” prevaleció entre todos, después del siglo cuarto en el Oeste; y el Credo Niceno en el Este. La Iglesia protestante como una separada organización, data desde 1517, pero no fue hasta 1530 que su fe fue formalizada en al Confesión de Augsburgo. 

Un símbolo puede proceder de la vida general de la iglesia en una edad particular sin una autoría individual (como el Credo de los Apóstoles), o por Concilios Ecuménicos (Credo Niceno, Credo de Calcedonia), o del Sínodo de una iglesia particular ( los decretos del Concilio de Trento, los Artículos de Dort, la Confesión de Westminster y sus catecismos). O por un numero de teólogos comisionados para tal trabajo por la autoridad eclesiástica (los Treinta nueve artículos de la Iglesia de Escocia, el Catecismo de Heidelberg;  la forma de Concordia); o de un individuo, que actúa como el órgano de su iglesia o secta, (la Confesión de Augsburgo, Apología, ambas compuestas por Melanchton; los artículos de Smalkald, y los Catecismos de Lutero, la segunda Confesion Helvetica de Bullinger)."


Para los Cristianos Reformados, Luteranos, Presbiterianos, el Credo y la Confesión, siendo subordinadas a la Escritura, son parte de la formación teológica y Bíblica, así estamos ligados históricamente a la única y verdadera Iglesia Católica y apostólica (no confundir con la ICR). Los evangélicos harían bien en empezar a estudiar los Catecismos Reformados y ser parte de la iglesia histórica Reformada. 


Caesar Arevalo


Sunday, February 22, 2015

CALVINO Y LOS "CARISMATICOS" DE SU TIEMPO





INTRODUCCION

En los años tumultuosos que siguieron la Reforma Protestante, una miriada de sectas y cultos emergieron predicando el apocalipsis, y muchas predicciones que perturbaron aun a otros disidentes. Los Anabautistas derivaron su nombre del Latin por “uno que bautiza otra vez,” y rechazaron toda forma de organización política y jerarquía social a favor de una comunidad teocrática idealizada. Por ejemplo el anabautista Jan Bockelson, se declaro a si mismo el “mesias de los últimos días,” y tomó muchas esposas, e hizo la vida de todos en el pueblo de Leyden una existencia miserable. Esto es solo uno de los cientos de ejemplos de las practica “profeticas” y de “revelación” espiritual de estos individuos y grupos Anabautistas. Otro alegaban haber recibido “mensajes” espirituales del Espíritu Santo y creaban confusión entre el pueblo Alemán y otras ciudades. Esta fue la situación social  y religiosa que vivió Calvino y experimento en primera mano  las extravagancias de estos grupos. Este contexto nos ayudara a entender la introducción del capítulo nueve de sus Instituciones. Curiosamente, a pesar que fue escrito en el siglo 16, es relevante para nuestros días en donde la explosión de sectas evangélicas-Pentecostales-Carismáticas se ha diseminado en toda Latinoamérica. 



CALVINO SOBRE LOS "CARISMATICOS Y PENTECOSTALES"

El fanatismo el cual distrae la Escritura, bajo la pretension de recurrir a revelaciones inmediatas es subversivo a cada principio del Cristianismo. Pues cuando ellos se jactan extravagantemente del Espíritu es siempre para enterrar la Palabra de Dios para que ellos puedan tener espacio para sus propias falsedades. Las personas quienes abandonan las Escrituras se imaginan así mismas alguna otra forma de acercarse a Dios deben de considerarse no tanto como engañadas por el error pero realmente por la histeria.
Pues allí se han levantado últimamente algunos hombres inconstantes quienes pretendiendo arrogantemente ser enseñados por el Espíritu rechazan toda lectura y desvían la simplicidad de aquellos quienes escuchan a lo que ellos llaman la “letra muerta que mata.”
 Pero yo les preguntaría cual es espíritu es por cuya inspiración ellos son llevados a tal sublimidad como para atreverse a despreciar la doctrina de la Escritura como pueril y vulgar. 
Pues si ellos responden lo que es el Espíritu de Cristo cuan ridículo es tal a seguranza pues ellos estarían de acuerdo en que los apóstoles de Cristo y otros creyentes de la iglesia primitiva fueron iluminados por nadie más sino por el Espíritu de Cristo.

Pero ahora, nadie de ellos aprendió de El el condenar la palabra Divina, sino al contrario, llenos con gran reverencia por la palabra así como sus escritos dan abundante testimonio. Esto ha sido predicho por la boca de Isaías, pues donde dice: “El Espíritu que esta sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no se apartaran de tu boca ni de la boca de tu semilla para siempre.” (Isa. 49:21). El no limita a su gente bajo la dispensación antigua de la letra como si ellos fueran niños aprendiendo a leer, pero les declara que es la verdadera y completa felicidad de la nueva Iglesia bajo el reinado de Cristo para ser gobernadas por la palabra de Dios así como por su Espíritu.
De donde deducimos que estas personas son culpables de un sacrilegio detestable separando estas dos cosas que el profeta unió con un lazo inviolable. Otra vez, Pablo después de haber sido llevado al tercer cielo no cesó de estudiar la doctrina de la ley y de los profetas como el también exhortó a Timoteo, que  era un doctor de tan excelencia a que se entregue a la lectura” (1 Tim 4:13). Y digno de recordar es su elogio  a la Escritura diciendo que es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia" (2 Tim. 3, 16). ¿Cuán diabólica es entonces tal locura al cual pretende que el uso de la Escritura es solo transitorio y temporaria, el cual guía a los hijos de Dios al punto más alto de perfección?!
También quería preguntarles otra pregunta si ellos han recibido un espíritu diferente del que Dios ha prometido a sus discípulos. Tan grande como es su locura, no creo que sean tanto en su fanatismo como para que se jacten. Ahora bien, cuando el prometió,  ¿cómo dijo que había de ser su Espíritu? uno que no hablaría por sí mismo, sino que sugeriría e inspiraría en la mente de los apóstoles lo que Él con su oralmente les había enseñado (Jn. 16,13).

Por tanto el Espíritu Santo es prometido a nosotros no es fingido o  inventor de nuevas revelaciones nunca oídas o formar un nuevo género de doctrina, con la cual nos seduce de la enseñanza del Evangelio, sino que le compete al Espíritu de Cristo el sellar y fortalecer en nuestros corazones aquella misma doctrina que el Evangelio nos enseña.

FUENTE: "Los Institutos" Libro 1, Capitulo 9, Dr. John Calvin (1509-1564)

Por Caesar Arevalo