Monday, May 04, 2015

LA PUREZA Y SIMPLICIDAD DE LA ADORACION REFORMADA




LA PUREZA Y SIMPLICIDAD DE LA ADORACION REFORMADA

INTRODUCCION

Para entender la Reforma propiamente hablando se debe de conocer el fundamento principal la cual descansa en la verdadera adoración. Lutero rescató la teología de la justificación por fe desde las Escrituras. Sin embargo, fue Calvino el que enseñó que la diferencia entre la verdadera religión y la falsa, es la manera como adoramos. Esto es importantísimo hoy más que nunca en donde pululan muchos llamados “reformados” de los “cinco puntos” Calvinistas, pero en realidad es una caricatura de lo que es el ser verdaderamente Reformado. En otras palabras, si la adoración se resume en algo de manufactura humana, entonces el título de “reformado” es solamente eso, un titulo. A continuación, comparto con ustedes un extracto del gran libro titulado “La compañía de Pastores de Calvino,” en donde demuestra el desarrollo de cómo se aplicó la reforma en Ginebra, es un volver a la historia y ver el desarrollo de la fe Reformada en la iglesia medieval. Esto nos ayudará a poner en la correcta perspectiva de lo que es la Reforma y que es ser Reformado en el puro y original sentido de la palabra. 


Mientras que en la misa Católica la adoración era visual, culminando en un dramático espectáculo del sacrificio sacerdotal del cuerpo de Cristo sobre el altar, el servicio de adoración Reformado fue primariamente una experiencia audible, es decir, se centraba en la proclamación  y el escuchar la Palabra de Dios, el cantar de los Salmos.


Para Calvino, la diferencia esencial entre la adoración verdadera y falsa estuvo en que la adoración espiritual es llevada a cabo por el Espíritu Santo, trabaja en la vida interna de la fe, está sujeto a la divina Palabra, y nos lleva a la gloria de Dios; la falsa adoración, sin embargo, surge de la carne, está preocupado con la justicia externa, viola los mandamientos de Dios y es totalmente idolatra.  

Juan Calvino y sus colegas en el ministerio pastoral en Ginebra estaban convencidos que la Iglesia Católica medieval corrompió fundamentalmente la verdadera adoración Cristiana. 

En vez de dar honor a Jesucristo como el único mediador entre Dios y la humanidad pecadora, las autoridades Católicas animaron a los ciudadanos corrientes el honrar a los santos muertos y mártires, orar a ellos, y aun solicitar  poder espiritual desde los restos de los cuerpos y ropas. Calvino criticó la iglesia tradicional por sus multitudes de ceremonias, misas, procesiones, y festivales, así como sus varias prácticas culticas; incluyendo sus vestimentas coloridas clericales, incienso, ventanas de vidrios pintadas, hermosos órganos, coros preparados, etc. Ceremonias católicas como estos se originan en la imaginación humana en vez que en la palabra de Dios.

El fundamento sobre el cual Calvino y los primeros reformadores Cristianos construyeron su forma de adoración es evidente. La condición esencial  e indispensable de la verdadera adoración Cristiana es la predicación de la Palabra de Dios y la respuesta de la congregación al mensaje divino. 

Consecuentemente, el principal ornamento de la adoración pública debe ser siempre la preciosa Palabra de Dios y su hermoso mensaje del evangelio de Jesús Cristo, proclamado en ambos los sacramentos y el sermón. La forma de adoración de Calvino no fue algo única o ni siquiera original a él. Las iglesias Reformadas de Suiza y Alemania, también pelearon en contra de las ceremonias Católicas romanas y defendieron la pureza y simplicidad de la adoración.
La estética de Calvino de la adoración, fue compartida por sus colegas y sucesores en la Iglesia de Ginebra. Guillaume Farel sucintamente articulo la estética Reformada de adoración en su obra 
“El Uso verdadero de la Cruz” (1560):

La Iglesia debería ser decorada y adornada con Jesucristo y la Palabra de su Evangelio, y los santos sacramentos. El gran Solo de Justicia, Jesús Cristo y la luz del evangelio no tienen nada que hacer quemar antorchas, y velas y candelabros. Dios ha ordenado, mas bien, que por la verdadera predicación y por los santos sacramentos practicados en su simplicidad esta luz pueda ser manifiesta y nos ilumine con toda su gloria”

Theodore Beza reitero lo mismo 25 años más tarde desde el pulpito de St. Pierre:

“la casa de Dios no es un edificio a la cual entramos a ver las figuras bonitas de baúles y pilares.  O para admirar el esplendor del oro y la plata y piedras preciosas. Ni tampoco es el lugar que visitamos para llenar nuestros oídos con el canto de los coros y la música de órganos. Mas bien, es un lugar en donde la pura Palabra de Dios es claramente predicada en la presencia de cada persona, con palabra de exhortación, consolación, admonición, y si fuera necesaria, censura para la salvación."

En la estética de la adoración, Calvino y sus colegas pastores de Ginebra dieron prioridad a las virtudes de la simplicidad, modestia, y seriedad para que la Palabra de Dios y el mensaje de salvación en Jesús Cristo puedan sonar con claridad en toda su belleza. Esto fue la esencia de la claridad y simplicidad del mensaje: el oír, y no lo visual. En este aspecto Calvino y los poderosos y humildes pastores de Ginebra estuvieron de acuerdo con Martin Lutero: “Solo las orejas son los órganos de un Cristiano.”

La ciudad de Ginebra fue transformada por la Reforma en 1536. La ciudad de Ginebra una vez un lugar en donde la idolatría reinaba, se ha convertido ahora en una Republica Protestante en donde la verdadera Reformación del evangelio fue predicada y anunciada en toda su pureza. Aunque Calvino fue el arquitecto principal de la reforma en Ginebra, la gran responsabilidad cayó en los pastores de Ginebra que trabajaron junto a él, y aun después de su muerte, siguieron con el ministerio de la enseñanza en la ciudad Reformada."

Caesar Arevalo

FUENTE:
“Calvin’s Company of Pastors” S. M. Manetsch (Oxford Studies in Historical Theology) 35- 37

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