Sunday, April 05, 2015

LA GRAN COMISION: UN PACTO NACIONAL




[ La primera oración en el Congreso de los Estados Unidos el 7 de Septiembre de 1774. en Filadelfia.]

INTRODUCCION

Dentro del evangelicalismo la Gran Comisión se entiende como las “cuatro leyes espirituales”, el “llamado” al altar, repetición de la “oración” del pecador, y asistir a una iglesia evangélica independiente para cantar coritos, aplaudir y eventualmente bautizarse por inmersión, y dar su “testimonio” de cómo “vino a conocer a Jesús.” Esta teología evangélica carece de base escritural e histórica. Por eso el evangelicalismo, el cual es producto del siglo 19 de manufactura Americana, es incapaz de ofrecer respuestas concretas y solidas a la sociedad y gobierno. Teologicamente hablando, el evangelicalismo es anabautista en su visión de Iglesia y Estado. 

Las Escrituras, sin embargo, enseñan algo diferente. La Gran Comisión, no solo se limita a un mensaje individualista divorciado de toda implicación social y política. Y no solo eso, la Gran Comisión, no es el mensaje distorsionado y simplista resumido en un folleto de 5 páginas. Es un mensaje completo que involucra al hombre, y su entorno social y político.

ANALISIS

“Id, pues, y haced discípulos de[h] todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin[i] del mundo[j].” (Mateo 28:19-20 BLA)

El versículo 19 dice “hacer discípulos (μαθητεύσατε) a todas las naciones,” esto es un mandato que continua en el tiempo hasta el fin del mundo. El segundo verbo en el versículo 20 es “enseñándoles” (διδάσκοντες) está en el participio activo, es decir una acción dependiente del “hacer discípulos”, sin la cual no puede existir la evangelización. ¿y qué se debe de enseñar? “Todas las cosas” que Jesús nos ha mandado. Y sabemos que Jesús enseñó la ley de Dios.
¿Con que autoridad Jesus nos da este mandato? Versículo 18 nos dice “Ἐδόθη μοι πᾶσα ἐξουσία ἐν οὐρανῷ καὶ ἐπὶ τῆς γῆς.” En otras palabras, TODA AUTORIDAD ME HA SIDO POR EL PADRE. En el Griego el uso del adjetivo PANTA califica  AUTORIDAD, y de esta forma Jesús tiene autoridad TOTAL DE PADRE.  
 ¿Cuán extensa es esa autoridad dada a El por el Padre? “En los cielos y en la tierra”. Autoridad universal, y no solo limitado a la Iglesia, pero a todas las aéreas de la vida humana, incluyendo el gobierno civil (Rom. 1:4; Daniel 7:13-14; Filp. 2:8-9). Jesús está en la mano derecha de Dios, entronizado y exaltado, y este es el medio que Dios utilizó para que toda la casa de Israel sepa con seguridad que Dios ha hecho al mismo Jesús, a quienes ellos crucificaron, Señor y Cristo (Hechos 2:36). 

el cual obró en Cristo cuando le resucitó de entre los muertos y le sentó a su diestra en los lugares celestiales, 21 muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo[s] sino también en el venidero. 22 Y todo sometió[t] bajo sus pies, y a El lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que lo llena todo en todo.” (Efesios 1:20-23).

Por lo tanto aquellos que tratan de restringir el gobierno de Cristo a la iglesia o a una piedad personal o de esfera espiritual solamente, han reducido grandemente el significado y extensión de la autoridad del Mesías.   

La frase “toda su autoridad” es “sobre todas las naciones.” Esto significa que la Gran Comisión debe ser predicada a todas las instituciones humanas, culturas, sociedades, y naciones. Debemos de decir a los gobernantes y magistrados que se deben de someter a Cristo y a Su autoridad como Rey y Señor. La Escritura manda a todos los gobernantes de todas las naciones, sin excepción, el “besar al Hijo” (Salmos 2; 110).  “pues El tiene que reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies” (1 Cor. 15:25).

La razón que la Gran Comisión habla de un pacto nacional se encuentra en el uso de parte de nuestro Señor de la palabra “naciones” en vez de la palabra “individuos.” La frase “todas las naciones” (πάντα τὰ ἔθνη) son el objeto del discipulado a través de todo el consejo de Dios y de la observación de los sacramentos.  La palabra Griega para “naciones” es ἔθνη (ethne) y es un sustantivo acusativo neutral plural, es decir, el “hacer discípulos” es hacia las “naciones”, y se refiere a multitud de gentes que hablan el mismo lenguaje, tienen la misma cultura y comparten el mismo lugar geográfico ( Hechos 17:6; Apoc. 7:9).  ¿Por qué es importante el uso de la palabra “naciones”? porque eso significa que la meta de la Gran Comisión no solamente discipular individuos por allí o por aquí, sino mas bien que la predicación, enseñanza, bautismo y disciplina son para que continúe hasta que eventualmente todas las naciones sean traídas bajo sujeción de Jesucristo. 

La tareas de la iglesia, entonces, no está completa hasta que las instituciones culturales y civiles y de gobierno se sometan al Rey de reyes. Esta tarea es llevada a cabo y completada a través de medios espirituales y no físicos. Es decir, individuos, familias son evangelizadas, bautizadas, y traídas en la iglesia para que aprendan todo lo que Jesús “ha mandado”, sean discipulados para que sepan cómo aplicar la Palabra de Dios en todas las aéreas de su vida.
La comprensividad de la autoridad de Jesús y de la Gran Comisión que fluye de tal autoridad, explica porque en el Antiguo Testamento los profetas hablaron del reinado del Mesías como ya sea una conquista espiritual o juicio sobre las naciones.

Como el gran historiador Presbiteriano Escocés M’Crie escribió:

Dios se dirige a las naciones en una capacidad colectiva, los reprueba por sus idolatría, y los llama a la adoración (Isaias 34:1; 41:1; 21-29). El propone a Cristo, como su siervo ungido, a ellos (Isaías 42); declara que El le ha dado las naciones como su herencia, y que el heredara todo ello (Salmos 2:8; 82:8; Is. 53:15; 55:5). Cristo se dirige a si mismo, no solo a los individuos, pero a Islas enteras (Isa. 44:1); las naciones se unen a si mismas para adorarle (Isa.2:2; Miqueas 4:1; Zac. 2:11; 8:20-2), las bendice y glorifican su nombre (Jer. 4:2); todas las naciones y dominios le servirán (Daniel 7:14, 27). Jesús posee estas naciones como Suyas, y las bendice, mientras el destruye en piezas a otras (Salmos 33:12; 145:15; Isa. 19:25; Salmos 2:9, Isaías. 19:25; Salmos 2:9, 12: Isaías 60:12). La fuerza de este argumento se levanta de estos textos y otros de similar predicción, de tal manera que el Dr. Edward Williams aunque un independiente, reconoce que estos textos implica una profesión nacional del establecimiento del Cristianismo...un establecimiento nacional, si es bien ordenado, parece más en conformidad que un plan anti-padeobautista, es más, mucho mas de acuerdo al tenor general del apocalipsis.”

Por lo tanto, cuando vemos la soberanía universal del Redentor glorificado y la meta de la Gran Comisión ( la salvación y discipulado de todas las naciones), aunado con la descripción de Su reino sobre las naciones en los profetas, ¿puede acaso alguien lógica y exegéticamente negar que el resultado de la intención de la Gran Comisión es conversiones nacionales y líderes cristianos civiles? Si existe conversiones, magistrados civiles cristianos, jueces piadosos, y naciones Cristianas, ¿no implica acaso esto Constituciones Cristianas? Entonces por lo tanto, lo más obvio es tener pactos nacionales con el Mediador Jesucristo y el verdadero Dios. 

Un gobierno neutral en materia de religión, aludiendo a la llamada "Separación" de Iglesia y Estado, no es bíblico y niega el principio fundamental expuesto arriba que Jesús es el Rey de reyes y Señor de señores, y que los goberndores, magistrados, reyes y principes y toda autoridad debe someterse a su autoridad y ley. La Biblia no enseña "libertad de religión", pues eso implica por definición que cada uno adora a cualquier dios, o no dios en absoluto. 

Solo hay un Dios, vivo y verdadero, y Dios manda que todos, incluyendo los gobernantes, presidentes y magistrados y jueces, el reconocerlo y no adorar a otro:

Yo soy el Señor tu Dios No tendrás otros dioses delante de mí. (Exodos 20:2, 3)

Por Caesar Arevalo

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