LA VERDAD

Este sitio es acerca la teología reformada tal como fue enseñada por los grandes e influyentes reformadores del siglo 16. El trabajo de ellos cambió la forma de ver el Cristianismo en términos de teología y liturgia. Fueron ellos que viendo la corrupción en la existente iglesia Católica desearon reformarla de acuerdo a Escritura, trayendo consigo la mas grande revolución religiosa y social que la historia de la iglesia haya sido testigo. Su legado sigue hoy en este siglo, y su influencia cambió Europa y dio nacimiento a los Estados Unidos de América.

Monday, February 09, 2015

LO QUE LOS PRESBITERIANOS PACTANTES NOS ENSEÑAN ACERCA DE LA PREDICACION





La situación actual del evangelicalismo en todas partes en cuanto a la predicación es una verdadera desgracia y vergüenza. Sus líderes auto declarados “evangelistas” y “pastores” pupulan por doquier enseñando sus propias ideas e interpretaciones personales de lo que enseña las Escrituras. Carentes de una seria y rigurosa formación teológica, estos hombres, y hasta mujeres (“profetas” “apóstalas” “evangelistas” “pastoras”, etc), predican lo que primero se les viene a la mente del texto Bíblico, y lo atribuyen al Espíritu Santo, como si el Espíritu Santo “inspira” al ocioso, holgazán, perezoso, e ignorante intelectual, trayendo como resultado una ensalada de doctrinas heréticas, y piensan que por el hecho de citar un lista larga de textos Bíblicos ya cumplieron su labor de “predicar” y se auto-constituyen “pastores y evangelistas.”   He allí, el resultado de esta gran mentira en el mundo Hispano solamente: Cash Luna, Maldonado, Benny Hinn, los de TBN, enlace, Ana Méndez, etc.

Ante esta gran crisis de la predicación dentro del evangelicalismo, es bueno y recomendable de retornar a las fuentes originales de lo que constituye la predicación, y que mejor que recurrir a los originales Presbiterianos Pactantes, los verdaderos Reformados que influenciaron a la Asamblea de Westminster y a los eruditos Puritanos.

La pregunta es ¿Qué es la predicación? ¿Quién es calificado para predicar? ¿Cómo se debe prepararse para predicar? ¿Cómo predicar?
Aconsejo a todo predicador o pastor evangélico a que lea detenidamente el siguiente documento, que es la esencia misma de los principios Presbiterianos Reformados originales, la profundidad de cada principio es la expresión pura de lo que es la teología Reformada: Esto se ha perdido hoy en día gracias al evangelicalismo que nació en América el cual se divorcio en teología y predica de la Reforma.

El siguiente extracto, es parte del Pacto Nacional Escocés que fue aprobada y establecida por la Asamblea General en los tres reinos de Inglaterra, Irlanda y Escocia en 1643. 

EL DIRECTORIO PARA  LA ADORACION PÚBLICA DE DIOS

Charles I, Parte 3, Sesión 5

Un Acta del Parlamento del reino de Escocia, aprobando y estableciendo el Directorio para La Adoración Publica en Edimburgo, Febrero 6, 1645

Sección: De la Predicación de la Palabra

La Predicación de la palabra, siendo el poder de Dios para salvación, y uno de las más grandes y excelentes obras pertenecientes al ministerio del evangelio, debe ser tan realizado, que el obrero no tenga nada por qué avergonzarse, pero pueda salvarse a sí mismo, y los que lo oyen.

Se presupone, (de acuerdo a las normas de ordenación,) que el ministro de Cristo sea en una buena medida dotado para un servicio de tanto peso [predicación], en su habilidad en los idiomas originales [Hebreo y Griego], y en tales artes y ciencias siendo siervas á la divinidad; por su conocimiento en todo el cuerpo de la teología, pero sobre todo en las Sagradas Escrituras; que tenga sus sentidos y el corazón ejercitado en ellos por encima de la gente común de los creyentes; y por la iluminación del Espíritu de Dios, y otros dones de edificación, que (junto con la lectura y el estudio de la palabra) el debe, aún buscando en oración y un corazón humilde, la resolución de admitir y recibir cualquier verdad que no ha alcanzado, siempre que Dios lo haga conocer a él. Todo lo que él va a hacer uso y mejorar en sus preparativos privados, antes de entregar en público lo que él ha proveído.

Por lo general, el tema de su sermón debe ser un texto de la Escritura, asidos de algún principio o tema principal de religión, o adecuado para alguna ocasión especial emergente; o puede ir a algún capítulo, salmo o libro de la Sagrada Escritura, como lo estime oportuno.

Que la introducción a su texto sea breve y perspicaz, elaborado a partir del propio texto, o el contexto, o en algún lugar en paralelo, o una oración general de la Escritura.

Si el texto es largo, (como en las historias o parábolas que a veces tiene que ser,) que dé un breve resumen de la misma; si es breve, una paráfrasis del mismo, si es necesario: en ambos, buscando diligentemente para el alcance del texto, y señalado los principales puntos y fundamentos de la doctrina que se desprende de ella.

Al analizar y dividir su texto, el debe considerar más la materia [del tema] que el orden de las palabras; y tampoco que sobrecargue la memoria de los oyentes al principio [del sermón] con demasiadas partes de división, ni crear problemas en sus mentes con términos oscuros de arte.

Al plantear las doctrinas del texto, su cuidado debe ser:  primero, que la cuestión sea la verdad de Dios. Segundo, que se trate de una verdad contenida en o fundamentada sobre ese texto, que los oyentes pueden discernir cómo Dios enseña desde allí. En tercer lugar, que insista principalmente en aquellas doctrinas que están principalmente allí con esa intención; y hacer más para la edificación de los oyentes.

La doctrina se va a expresar en términos claros; o, si cualquier cosa necesita explicación, debe ser expuesta, y la consecuencia también del texto sea aclarada. Los lugares paralelos de escritura, que confirman la doctrina, que sean más bien claras y pertinentes que muchos textos, y (si necesita ser) que insista en algunos, y sea aplicado al propósito en mano.

Los argumentos o razones han de ser sólidos, y tanto como para que puedan ser convincentes. Las ilustraciones, del tipo que sea, deben ser llenas de claridad, y de tal forma que puedan transmitir la verdad en el corazón del oyente con deleite espiritual.

Si alguna duda obvia de las Escrituras, y razón o prejuicio parece surgir de los oyentes, es muy necesario el eliminarlo, conciliando las aparentes diferencias, respondiendo a las razones, y descubriendo y quitando las causas de los prejuicios y error. De lo contrario, [el ministro] no es apto para mantener a los oyentes proponiendo o respondiendo cavilaciones inútiles o malas, que son infinitas, pues así el proponer y contestar obstaculizaran  más que el promover la edificación de los oyentes
.

Él no debe descansar en la doctrina general, aunque nunca sea demasiada despejada y confirmada, pero para traer a casa [iglesia local] para uso especial, mediante la aplicación a sus oyentes: que aunque ello pruebe ser una obra de gran dificultad a sí misma, requiere mucha prudencia, celo, y meditación; y para el hombre natural y corrupto será muy desagradable; sin embargo, debe tratar de realizar de una manera tal, que sus oyentes puedan sentir que la palabra de Dios sea viviente y potente, y que discierna los pensamientos y las intenciones del corazón; y que, si una persona no creyente o ignorante está presente, pueda tener los secretos de su corazón manifestados, y dar la gloria a Dios.

En el uso de la instrucción o información en el conocimiento de alguna verdad, que es una consecuencia de su doctrina, pueda (cuando sea conveniente) confirmar algunos argumentos firmes del texto en mano, y de otros lugares de las Escrituras, o de la naturaleza de ese lugar común en la divinidad, de lo cual la verdad es una rama de ella.

En la refutación de las doctrinas falsas, que no sea ni para levantar una antigua herejía de la tumba, ni hablar de una opinión blásfema innecesariamente: pero, si las personas están en peligro de un error, el debe de refutarlos profundamente, y se esforzará en satisfacer sus juicios y las conciencias contra todas las objeciones.
Al exhortar acerca de los deberes, él esta, como vea la causa, para enseñar también los medios que ayudan al desempeño de ellos.
En la exhortación, reprensión y amonestación pública, (que requiere sabiduría especial,)  que no solo descubra la naturaleza y la grandeza del pecado, con la miseria que la acompaña a ella, sino que también muestre el peligro a sus oyentes en ser sobrellevados y sorprendidos por ella, junto con los remedios y la mejor manera de evitarlo.
En la aplicación de la  consolación, ya sea general contra todas las tentaciones, o particular contra algunas dificultades o terrores especiales, se debe cuidadosamente responder a las objeciones ya que un corazón atribulado y un espíritu afligido pueden sugerir lo contrario. A veces también es necesario dar algunas notas de prueba, (que es muy fructífero,  especialmente cuando se lleva a cabo por los ministros capaces y experimentados, con circunspección y prudencia, y como señales claramente fundamentados en la Sagrada Escritura,) por el que los oyentes pueden ser capaces de examinarse a sí mismos si han alcanzado esas gracias, y realizar los deberes, de los que él exhortó, o ser culpables del pecado reprendido, y en peligro de los juicios amenazados o son tales a quienes las consolaciones pertinentes libremente pertenecen; que como consecuencia pueden ser vivificados y emocionados al deber, humillados por sus deseos y pecados, afectados con sus peligros, y fortalecidos con consolación,  ya que su condición, sobre previa inspección, requerirá.

Y, ya que no tiene qué siempre explicar toda doctrina que se encuentra en su texto, así él sabiamente hace la elección de este tipo de aplicaciones, como, por su convivencia y conversando con su rebaño, encuentre lo más necesario y oportuno; entre ellas [por ejemplo], como puede traer sus almas mas a Cristo, fuente de luz, la santidad y la comodidad.

Este método no está prescrito, según sea necesario para cada hombre, o sobre cada texto; pero sólo se recomienda, ya que de ser encontrado por la experiencia de ser muy bendecido por Dios, y muy útil para la comprensión y los recuerdos de la gente.
Pero el siervo de Cristo, cualquiera que sea su método sea, es llevar a cabo todo su ministerio:

1. Dolorosamente, [debe evitar] hacer la obra del Señor con negligencia.

2. El mensaje debe ser claro, como para que el más humilde puede entender; la entrega de la verdad no está en las palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que la cruz de Cristo no sea sin efecto; absteniéndose también del uso de idiomas desconocidos [Latin] que no traen provecho, [también de] frases extrañas, y cadencias de sonidos y palabras; citando con moderación frases de escritores eclesiásticos humanos u otros, antiguos o modernos, nunca deben de ser tan elegantes.

3. Fielmente, buscando el honor de Cristo, la conversión, la edificación, y la salvación de las personas, [que no busque] su propio beneficio o la gloria; que no mantenga nada fuera del conocimiento [de su rebaño] que puede promover esos fines santos, dando a cada uno su propia parte, y teniendo respeto para con todos sin ninguna diferencia, sin dejar de lado al más malo, o perdonar al más grande en sus pecados.

4. Sabiamente, enmarcando todas sus doctrinas, exhortaciones y especialmente sus reproches, de tal manera que pueda ser más probable que prevalezca; mostrando el debido respeto a la persona y el lugar de cada hombre, y sin mezclar su propia pasión o amargura.

5. Gravemente, como es digno de la palabra de Dios; evitando todos esos gestos, voz y expresiones, que puedan ocasionar que la corrupción de los hombres lo desprecien a él y a su ministerio.

6. Con afecto amoroso, que la gente pueda ver todo viniendo de su celo piadoso, y el deseo de su corazón en hacer bien a ellos.

7. Como enseñados por Dios, y persuadidos en su propio corazón, que todo lo que él enseña es la verdad de Cristo; y caminando delante de su rebaño, como un ejemplo para ellos; sinceramente, tanto en privado como en público, recomendando sus labores a la bendición de Dios, siendo vigilante de sí mismo, y del rebaño de lo cual el Señor le hizo mayordomo: Así la doctrina de la verdad se preservará incorrupta, muchas almas serán convertidas y edificadas, y él mismo recibirá múltiples comodidades de su labor, incluso en esta vida, y después la corona de gloria guardada para él en el mundo por venir.

Dónde existan más ministros en una congregación que uno, y de diferentes dones,  cada uno debe dedicarse más a la aplicación de la doctrina o exhortación, según el don que él mas sobresale, y así como ellos estén acuerdo entre sí. "


COMENTARIO

Es fácil ver que el propósito apuntó a un grupo de personas de mediana y básico nivel académico. Pues la gran mayoría de Escoceces y de los Europeos en ese siglo no era egresados de escuelas y no tenian acceso a la educación. Fue precisamente la Reforma que abrió las puertas a la educacion para los Europeos. 

Hoy en dia, todos tenemos acesso de una manera u otra a la información de todo tipo de area académica, y más aún con la maravilla de la internet. Sin embargo al mismo tiempo, el nivel de predicación en el evangelicalismo ha caído miserablemente debajo de un nivel de mediocridad y carente de sana exégesis.

Los Pactantes Presbiterianos, y tambien los Puritanos Ingleses, tomaron en serio el trabajo de la predicación. Ellos pasaron horas leyendo los idiomas originales y haciendo verdadera exégesis para despues entonces predicar. Obviamente, sus oraciones eran profundas y con gran entrega. Aprendamos de ellos y apliquemos sus principios y nuestra predicación sera poderosa.

Trad. por Caesar Arevalo

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